LINARES Y LOS HUEVOS



El origen del refrán


Versión 1

         Si mal no recuerdo, uno de los escritos de Juan Sánchez Caballero, el que hasta su reciente muerte fue cronista oficial de la Ciudad de Linares, decía que en la época de esplendor de Linares, en su auge minero, la ciudad combinaba el duro trabajo con la gran variedad de fiesta y diversión que se ofrecía por aquel entonces; en sus teatros, casinos, calles de "señoras de la vida", saraos, y timbas, en las que el dinero corría como el vino y el aguardiente, era muy normal que, en ocasiones, las "fiestas" acabasen en desafíos exagerados. Aquí, un hombre "con dos huevos" pasaba a tres huevos, y tres huevos, a dos pares, por querer decir valentía, arrojo, reaños o cualesquiera otros sinónimos de los que es rica nuestra lengua.


Juanfran (Linares)

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Versión 2

Y siendo muchos [los temas] de los que podríamos escribir, he preferido hacerlo sobre aquel del que existen varias versiones, por intentar aplicar un razonamiento matemático, pues aunque a veces se ha escrito como "Linares, donde dos huevos son tres pares" o algo parecido, el verdadero refrán reza así: "Linares, donde tres huevos son dos pares", refrán que siempre nos pareció el más soez u osado y que ahora, en un intento de cambiar la imagen que de los linarenses inspira en quien lo escucha, ilustraremos al lector sobre su verdadero origen, que no fue otro sino la manifestación pública de un fenómeno de la naturaleza, noticia que se propagó por lo raro e insólito y cuya divulgación traspasó las fronteras del Reino de Jaén. En fecha que no he podido determinar, pero sin lugar a dudas antes del siglo XVII, un recién nacido en la entonces villa de Linares se hizo célebre porque la madre naturaleza le había dotado con tres testículos. La noticia corrió cual reguero de pólvora quemándose, pero con el error de que decían eran cuatro los atributos masculinos que presentaba. El suceso despertó tal atención que hasta aquí se acercaron galenos de otros pueblos o regiones para estudiar y conocer lo insólito del caso, pero tras su reconocimiento, declararon que no eran cuatro, sino solamente tres los testículos que presentaba. Mas del fenómemeno presente y de la la anécdota del error cuantitativo, surgió tanto el propio entendedor es lo mismo, "tener [de eso] más que nadie".


Félix López Gallego, "Mi semblanza de Linares". En: En torno a Linares, Publicación Especial, núm. 1. Centro de Estudios Linarenses, 12.2009 http://www.ciudaddelinares.es/portalLinares/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_943_1.pdf

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Una muestra de su empleo

          Estamos en el Torneo Abierto "Sol-Inn", disputado en Linares en enero de 2000. En la ronda 4, celebrada el 10 de enero, se comentaba así la alegría de los aficionados españoles por el triunfo del juvenil Ortega Ruiz frente al gran maestro griego Spyridon Skembris:

Tras quedar con ventaja, las blancas se relajan, mientras el joven Ortega Ruiz pone toda su atención en el juego, y con un rey valiente, se introduce entre las filas enemigas diezmando el ejército de peones blancos. Sin darse cuenta del peligro, el blanco juega descuidadamente cuando ya debía pensar en el empate, y las negras ganan bien el final. Estamos en Linares, "donde tres huevos son dos pares".


Comentario publicado en http://www.ajedrez-de-estilo.com.ar/

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